Jefe de una rebelión de esclavos en Roma (Tracia, ? - Lucania, 71 a. C.). Al parecer era un desertor del ejército romano, que había sido capturado y vendido como esclavo a un entrenador de gladiadores de Capua llamado Léntulo. En el 73 a. C. consiguió escapar junto con otros 70 esclavos y desencadenó una rebelión en el sur de Italia.
Refugiado en la zona del Vesubio, aprovechó sus conocimientos militares y sus innegables dotes organizativas para formar un verdadero ejército, que llegó a tener más de 70.000 hombres. Intentó sacarlos de Italia para garantizar su libertad, pero después de seguirle hasta el norte de la Península (Galia Cisalpina), sus hombres no quisieron atravesar los Alpes y prefirieron permanecer en Italia, divididos en bandas dedicadas al saqueo.
Espartaco regresó al sur con los que le quedaban, con intención de escapar por mar. Había derrotado seis veces a las tropas que Roma había enviado contra él; pero, ante el temor a que intentara apoderarse de la ciudad, Marco Licinio Craso fue nombrado procónsul con mando sobre diez legiones para acabar con la rebelión.
En el 71 a. C. Craso sorprendió y venció a lo que quedaba del ejército rebelde en Lucania, donde murió Espartaco. Pompeyo y Lúculo terminaron de limpiar Italia de bandas de esclavos fugitivos, crucificando a cuantos capturaron. La imagen de Espartaco como libertador de las masas oprimidas explica que, ya en el siglo XX, diera nombre al periódico de Karl Liebknecht y a la corriente comunista que éste lideró durante la revolución alemana de 1918-19 (los «espartaquistas).
113 a.C.-?, 71 a.C.) Gladiador romano. Esclavo de origen tracio, en el año 73 a.C. lideró una revuelta en la escuela de gladiadores de Capua, tras lo cual, con un reducido grupo de fugitivos, se refugió en el Vesubio. Allí organizó un pequeño ejército de esclavos fugitivos y logró derrotar a las tropas enviadas contra él. Sus fuerzas fueron creciendo, y tras derrotar a las dos legiones del pretor Varilio su ejército llegó a los 70 000 efectivos, con lo cual inició una marcha hacia el norte, arrasando las ciudades que hallaba a su paso, con el objetivo de abandonar Italia. Pero cuando parecía tener el camino libre, cambió de idea y marchó hacia el sur, en unos momentos en que Roma estaba movilizando un gran número de tropas y había llamado a sus ejércitos de fuera de Italia. Estas fuerzas, al mando de Craso, Pompeyo y Lúculo, cercaron a los esclavos y los aniquilaron en los campos de Silaro.


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